El Mundial 2026 y la economía informal: lo que los números del torneo no nos van a contar

Estamos en la recta final del Mundial 2026. Las semifinales están encima. Las ciudades sede Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey vivieron semanas de una energía que no se ve todos los días. Y los números que irán saliendo en los próximos meses van a confirmar lo que todos intuimos: fue un evento histórico para la economía mexicana.
Pero hay una historia paralela que esos números no van a contar.
Y es la que más me interesa como asesor fiscal.
Lo que el torneo hizo visible
Los grandes eventos son espejos. Nos muestran, con una claridad que pocas veces tenemos en el día a día, la brecha entre la economía que vemos y la que registramos.
Durante estas semanas de Mundial, la economía informal fue visible.
No como estadística, sino como realidad cotidiana: vendedores en las afueras de los estadios, transporte no registrado, hospedaje informal, comercio de temporada sin comprobante. Actividad económica real, vibrante, necesaria para muchas familias mexicanas.
Pero fiscalmente invisible.
Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, en marzo de 2026, 33 millones de trabajadores en México operaban en condiciones de informalidad laboral, el 54.8% de la población ocupada. No es un dato nuevo. Es una realidad estructural que el Mundial simplemente amplificó.

¿Cuánto IVA no llegó al fisco?
Es una pregunta difícil de responder con precisión, pero fácil de dimensionar.
Cada transacción informal, cada servicio prestado sin factura, cada producto vendido sin comprobante — es IVA que se genera en la economía real pero no llega al fisco. Durante semanas de consumo extraordinario como estas, esa brecha se agranda proporcionalmente.
No lo planteo como crítica. Lo planteo como diagnóstico: el Mundial nos está dando datos concretos para una conversación que lleva demasiado tiempo siendo abstracta.
¿Falla del sistema o punto de partida?
Creo que es más lo segundo.
México no está empezando de cero en este tema. El CFDI transformó la facturación digital. El Régimen Simplificado de Confianza fue diseñado precisamente para reducir la barrera de entrada a la formalidad para pequeños contribuyentes. Las plataformas digitales tienen la obligación de retener y enterar impuestos.
Las herramientas existen. El reto es que más personas y negocios encuentren razones reales para usarlas.
Y ahí es donde quienes trabajamos en asesoría fiscal tenemos una responsabilidad que va más allá de las grandes empresas: acercarle al pequeño empresario la perspectiva de que formalizarse no es una carga, sino una ventaja competitiva real.
Lo que los empresarios formales deben atender ahora
Para quienes ya operan en la formalidad y tuvieron un julio de mayor actividad, el trabajo no terminó con el último partido.
Las ventas de julio se declaran en agosto. Eso implica más IVA a enterar, posibles ajustes en retenciones y un flujo de efectivo que conviene haber planeado con anticipación. Si no fue así, todavía hay tiempo de ordenarlo antes del vencimiento.
Este es el tipo de momento donde una asesoría proactiva marca la diferencia entre un mes exitoso y un problema en la siguiente declaración.

El legado fiscal que puede dejar este Mundial
El torneo está por terminar. Y México se queda con la pregunta de siempre: ¿aprovechamos el momento?
Mi esperanza es que el Mundial 2026 no sea solo una fiesta económica, sino el punto de partida de conversaciones más serias: sobre formalización, sobre simplificación fiscal, sobre cómo hacer que la formalidad sea un camino más accesible para millones de mexicanos.
El sistema fiscal no cambia en un torneo. Pero las conversaciones correctas sí pueden acelerar ese cambio.
Ese, más que cualquier operativo fiscal de temporada, es el legado que me gustaría que dejara este Mundial.



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